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PRODUCCIONES
Elaboración de contenido originial a partir del intercambio en temas de agenda educativa.

La escuela Virtual, la disonancia cognitiva:

Mariana Schenone

Editora de Tramared.com 

Hace un mes, más o menos, la vida de millones de personas se detuvo. La disonancia cognitiva apareció en las contraargumentaciones distópicas buscando comprender lo incomprensible. 

Los recursos digitales nos asaltaron y tomaron posesión de nuestra cotidianeidad.

Sin tener demasiada consciencia de la realidad nos vimos sumergidos en una vorágine de información digital, la comunicación analógica quedó desestimada.

Las noticias nos llegaron por medio de la televisión, a través de las redes sociales y los teléfonos celulares. Se borró la línea entre lo público y lo privado. El tiempo pasó de ser un organizador a ser un continuo, y ya no existen las divisiones claras de los días ni las horas. Solo continuamos. Cómo sí estar ocupados nos alejara de la realidad. Porque la realidad superó nuestras propias certidumbres.

Hace un tiempo, comencé a investigar y escribir mi tesis, “La plataformización de la educación”. Cuando lo futurible era el futuro. Hoy 1575 millones de niños en el mundo están sin clases, en 96 países se enfrentan a una nueva manera de educarse. Desde sus casas, atravesados por la conectividad y por una plataforma que se configura en un aula simulada, se lleva a cabo una escolarización virtual. Cuando el homeschooling era solo un modelo de aprendizaje que algunos elegían, hoy es una imposición.

Sin saber mucho nos pusimos a trabajar: pedagogos, maestros, padres y niños en estas escuelas virtuales de la emergencia. En un principio la alianza familia escuelas se robusteció, ahora nos sentimos sobrepasados, la tarea nos llevó por adelante.

A partir del ensayo y el error, nos sentamos frente a nuestras computadoras y a través de un mail, una plataforma y un WhatsApp, diseñamos actividades, planeamos diferentes estrategias para intentar hacer de la escuela virtualizada, una escuela lo más parecida posible a lo que era, tratando de que no se note la diferencia.

Entonces, comenzaron a amontonarse tareas en un servidor y, sin tomarnos un minuto para la reflexión, nos pusimos a hacer, como si tuviéramos la necesidad de generar contenido para mantenernos ocupados y, al mismo tiempo, intentamos contener a niños, familias y a nosotros mismos.

Parecería que caemos en la tentación de simular esa escolaridad perdida. Surge la misma necesidad de continuar sosteniendo un sistema que busca adaptarse a estas circunstancias. Actuamos en coherencia a los acontecimientos porque creemos que lo que hacemos es lo correcto. Nadie está preparado para afrontar las crisis.

Los maestros ponen lo mejor de ellos mismos para cumplir con la profesión de educar, la dificultad radica en una situación que nos supera a todos.

Y lo peor de esta situación es que el 30 %, aproximadamente, de la población de niños de nuestro país quedó afuera de este modelo educativo.

Los chicos que están fuera de la escuela virtualizada lo están por razones ajenas a ellos, son niños que pertenecen a lugares de mayor vulnerabilidad, no pudieron elegir y, al no tener acceso a la conectividad, o una computadora se caen del sistema educativo. Las brechas se agrandan y las desigualdades quedan relevadas. La escuela para muchos de ellos representa mucho más, cumple otras funciones que son parte esencial de la vida del niño.

Escolarizar no es educar y para educar no siempre hay educabilidad.

Tenemos una oportunidad única para aprender, puede ser el camino para descubrir otras cualidades de la escuela y reconfigurarla para futuras necesidades de la sociedad. Si nos anímanos a cuestionar a la escuela un poco más ¿no cumpliría con otra función además que la del control biopolítico de los cuerpos? Un ejemplo de esto es Bélgica, que, si bien no hay clases presenciales, la escuela sigue abierta actuando a modo de guardería. Parece ser que reemplazar a la escuela no es una tarea sencilla. Hoy nos encontramos frente a una escuela virtualizada, aquellos que jugábamos a imaginar un mundo sin ellas, en la actualidad, estamos siendo parte de esa especulación.

¿Qué aprendemos de esta escuela virtualizada? No se parece a esa tecnología de la modernidad que conocemos y a la que estamos acostumbrados, es otra cosa, un hibrido que nació tratando de dar continuidad a una escolaridad frustrada. Y es ahí, en ese hibrido, que la disonancia cognitiva se observa, caemos en los intentos fallidos de tratar de encajar las estrategias que le son útiles a la escuela de la modernidad en este contexto virtual y no se articulan, esa disonancia no hace más que entorpecer la tarea. En consecuencia, simulamos, hacemos como que…  

Quizás cuando todo se reinicie tengamos esa oportunidad de pensar qué escuela necesitamos, aunque ahora la extrañamos, a la que teníamos no la queríamos y la hemos castigado.

¿Cómo volver a la escuela? ¿cómo prepararnos? ¿será la misma? Porque la escuela pareciera que ya cambió. Son los desafíos a los que nos vamos a tener que enfrentar.

Ahora bien, tomemos distancia, dejemos de ser parte de un episodio de Years and Years, y frenemos… Miremos a nuestro alrededor, tengamos calma, observemos y pensemos posibilidades. 

Cuando pase, no olvidemos, aprendamos y resignifiquemos.

 

Fuentes: Alejandro Artopoulos por Argentinos por la Educación y Chequeado

Mariano Narodowski por Pansophia Projet (ZIP) e Infobae 14/04/2020

Informe covid 19 Unesco 2020 / Expansión.com 13/03/2020