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Celulares en el aula: el drástico veredicto de la Unesco que provoca polémicaPiden que se los limite porque bajan el rendimiento escolar. También hacen un "llamado urgente" a que se use bien la IA. Duro informe sobre el impacto de la tecnología en la educación.

“Cuando a un estudiante le suena el celular, tarda 20 minutos en retomar la atención. Si una clase tiene 45 minutos, perderá casi la mitad del tiempo. También pierde minutos y atención cada vez que suena una notificación de cualquier aplicación. Sobre esto hay suficiente evidencia”, le dice a Clarín Laura Stipanovic, una de los autores del duro informe que dará a conocer hoy la Unesco sobre el impacto que está teniendo el uso de la tecnología sobre los aprendizajes en las escuelas.

El trabajo será presentado en Montevideo, Uruguay, ante 18 ministros de Educación, entre ellos el argentino Jaime Perczyk.

Es un largo documento, que lista una serie de trabajos científicos sobre el tema y deja recomendaciones a las autoridades educativas de los países, entre ellas que prohíban el uso de los teléfonos inteligentes en las aulas porque interfieran en los aprendizajes, a menos que esté cumpliendo con un objetivo educativo específico.

Es decir, encuentran que el celular en el aula tiene más efectos negativos que positivos, y solo en este último caso habría que habilitarlos.

Los expertos de Unesco dicen que “hay datos claros” que relacionan a los celulares con la reducción de los resultados escolares. Presentan, para eso, evidencias de distintas partes del mundo y se lamentan de que, a pesar de la evidencia, “menos de una cuarta parte de los países prohíben su uso en las escuelas”.

“Hay que regular su uso en las escuelas. Tiene que haber reglas claras: si ayudan en los aprendizajes se usan. Si no, no deberían estar. Hay países, como Francia, en donde se prohibieron. Pero con excepciones. Por ejemplo, los alumnos discapacitados sí los pueden usar, con aplicaciones que los ayudan. Para el resto no: está comprobado que los teléfonos móviles distraen”, dice Stipanovic.

Voces de los expertos

Clarín consultó a Santiago Bilinkis, experto y divulgador de nuevas tecnologías, quien explica que su opinión fue cambiando con el tiempo.

“Cuando escribí mi primer libro tenía un capítulo donde planteaba que para mí era fundamental incorporar este tipo de herramientas a la enseñanza. Ahora, mi perspectiva cambió. Básicamente porque ya buena parte de las plataformas que corren en los teléfonos están diseñadas para intencionalmente inducir un uso adictivo. Entonces, es muy difícil para un docente competir en el aula con una aplicación”.

“Tanto en la selección, como en el tipo o duración del contenido, todo está intencionalmente diseñado para producir picos de dopamina y una serie de efectos que son los que generan esa reacción de adictividad. Por eso mi posición es que es competencia desleal y no tienen que estar en el aula, porque es imposible que el teléfono esté sin TikTok, Instagram o alguna otra de estas plataformas adictivas”.

Fabio Tarasow, coordinador académico del Proyecto Educación y Nuevas Tecnologías (PENT) de Flacso, tiene una visión más contemplativa respecto a los celulares en el aula.

“Las aplicaciones móviles están diseñadas para capturar la atención, por lo que es recomendable tener momentos libres de pantallas. En ese sentido, tiene sentido que no compita con las actividades educativas de los alumnos. Además, no podemos pensar que la escuela no sea un lugar donde los jóvenes aprendan y expandan el uso de estas tecnologías, experimenten sus potencialidades y reconozcan riesgos, construyendo así su ciudadanía digital. El problema surge cuando se convierte en una vía de escape ante propuestas de clase que no logran involucrar de manera significativa a los estudiantes a través de actividades estimulantes y desafiantes. La pantalla se convierte en lo que antes era la ventana o la mancha de humedad en el techo del aula. Lo que se requiere es llegar a un acuerdo sobre cuándo es apropiado y cuándo no el uso de celulares, y que dicho acuerdo sea respetado”, dice.

El desafío de la Inteligencia Artificial

El informe de Unesco también hacen “un llamamiento urgente” para que se haga un uso adecuado de la Inteligencia Artificial (IA), “a pesar de la euforia pública”.

Señalan que “el 54% de los países han definido las competencias que quieren desarrollar para el futuro, pero solo 11 de los 51 gobiernos encuestados tienen currículos sobre la IA”.

Duros contra los sistemas automáticos de enseñanza, afirman que “algunas tecnologías favorecen el aprendizaje en determinados contextos; pero no cuando se usan en exceso y nunca funcionan sin profesores”.

“Lo nuevo no siempre es mejor. Las herramientas de baja tecnología, como la televisión y la radio, suelen ser las más eficaces para mejorar el aprendizaje en muchos casos”, subrayan.

“Llamamos a tener cautela, normativas y reglas de uso. La IA está acá, no se puede prohibir en las escuelas, como hizo Italia. Pero se necesita que los alumnos desarrollen habilidades críticas para que puedan discernir si una información es real o falsa, por ejemplo. Los países debieran tener normas y estándares de cómo usar la IA en el aula ”, dice Stipanovic.

Bilinkis diferencia a la IA de los celulares, porque -dice- son “situaciones bastante distintas”.

“La IA es una tecnología mucho más amplia en su rango de aplicaciones y va a tener algunos usos extremadamente interesantes. Entonces, gran parte de la ecuación va a ser cómo separar la paja del trigo e incorporar mucho de las oportunidades increíbles que trae para la enseñanza. Con todos los riesgos, porque se pueden hacer cosas más adictivas todavía, claro”, afirma.

“Nadie tiene la respuesta aún, pero saber usar herramientas de IA va a ser crucial para el mundo del trabajo futuro y que por lo tanto no puedo excluirlo por completo del aula. Porque si bien no es la única función de la educación, preparar a los chicos para el mundo que van a encontrar como adultos es una de las más importantes. Y mantener la IA afuera va a significar un handicap importante para esos chicos”, agrega.

Otros riesgos de la tecnología

El informe de Unesco también habla acerca de la preocupación por la privacidad de los datos, el ciberacoso y el impacto en emocional del uso de los celulares por tiempos prolongados. “Después de la pandemia aumentó mucho el ciberacoso y el uso de aplicaciones sin control por parte de los adultos. Hay que tener reglas, normas y estándares en esto también”, dice Stipanovic.

También advierten a los países de que no se dejen encandilar por las soluciones de la industria tecnológica: “Los productos tecnológicos para la educación cambian cada 36 meses, promedio. Es difícil obtener pruebas de los resultados porque la tecnología evoluciona más rápido de lo que es posible evaluarla. Y porque muchas pruebas proceden de quienes intentan venderlas”, señalan.

El informe lleva como título “La tecnología en la educación: ¿Una herramienta según los términos de quién?”. “Nuestro mensaje principal es que hasta ahora se piensa en la tecnología antes que la educación. Nos enfocamos en qué tipo de tecnologías tenemos y vemos cómo las aplicamos. Hay que hacer al revés, enfocarse en los intereses de los alumnos primero”, dice Stipanovic.

Mensaje para padres, docentes y autoridades

Consultada por Clarín, Laura Stipanovic, una de los autores del informe de Unesco, deja estos mensajes.

  • Para los padres. Cuidar y analizar si la tecnología que usan sirven para mejorar los aprendizajes. Prohibir no sirve.
  • Para los docentes. Apoyarse en una mirada de equidad al usar tecnología. Cada alumno tiene caminos distintos de aprendizaje, y hay distintas tecnologías, como radio, TV, celulares o IA. Los ritmos no son los mismos para todos y los docentes son quienes conocen a sus estudiantes.
  • Para las autoridades. Se necesita gobernanza y regulación, en un marco internacional basado en evidencias. Que cada país haga lo suyo, pero sustentado en lo que se conoce a nivel global. Y que quede claro que nada se puede hacer bien sin los docentes. No olvidar que en la base están las personas.

Inversión “sin sensatez”

El informe también hace un análisis financiero acerca de la compra de tecnología educativa por parte de los países. Desde Unesco afirman que analizaron más de 200 sistemas educativos de todo el mundo y concluyeron que las decisiones sobre en qué tecnología invertir “no suelen tomarse con sensatez”.

Y advierten que los costos de puesta en marcha suelen ser sólo un cuarto del costo total de introducir tecnología, teniendo en cuenta el dinero necesario para mantenerla. “Según nuestro análisis, mantener la plena conectividad en la educación en los países más pobres costaría 1.000 millones de dólares al día”, señalan.

Esta es la primera vez que Unesco presenta su informe de educación mundial en un país latinoamericano. Stipanovic explicó que eligieron Uruguay porque “ha tenido una experiencia muy interesante en el uso de la tecnología en la educación como fue el Plan Ceibal, en el que mostraron que no basta con dar herramientas, sino que además sumaron capacitación docente y desarrollo social en un plan integral de tecnología educativa”.

Leandro Folgar, actual presidente de Ceibal, le dijo a Clarín que “en estos 16 años, Ceibal se ha logrado posicionar como política de Estado que, habiendo pasado por diferentes gobiernos, ha logrado identificar nuevos desafíos. Por ejemplo, en sus inicios, tuvo como principal objetivo democratizar el acceso a una computadora y la conexión a Internet con fines educativos. Rápidamente fueron apareciendo nuevos desafíos como la formación de docentes y el trabajo en áreas como inglés, pensamiento computacional, matemática, Lengua, entre otros”.

https://www.clarin.com/sociedad/celulares-aula-drastico-veredicto-unesco-provoca-polemica_0_fb4JPF7m0a.html